Control de plagas

Desratización y control de roedores

Control de ratas y ratones con cebaderos cerrados en los puntos críticos, revisión de consumo y sellado de los accesos por donde están entrando.

Desratización y control de roedores

Con roedores el tiempo juega en contra. Una pareja de ratones deja decenas de crías en una temporada, y el daño rara vez se queda en la despensa: roen aislación de cables, mangueras de lavadora y tabiques, y contaminan alimentos y superficies con orina y fecas. Cuando ya se escuchan en el entretecho, la colonia lleva tiempo instalada.

El trabajo parte leyendo el rastro. Fecas, marcas de roedura, manchas de grasa en zócalos y huellas en el polvo dicen qué especie es, por dónde circula y desde dónde entra. Rata de techo, rata noruega y ratón doméstico no se mueven igual ni se controlan con el mismo esquema, y esa distinción es la que define dónde va cada estación.

Instalamos cebaderos cerrados con llave en los puntos críticos del recorrido: perímetro, bodegas, entretechos, salas de basura y bordes de muro. Van fijos, rotulados y fuera del alcance de niños y mascotas. Después volvemos a revisar el consumo de cada estación —cuánto se comió y dónde—, porque eso es lo único que muestra si la población está bajando o si queda un foco que todavía no tocamos.

El cierre del trabajo es el sellado. Un ratón pasa por una abertura del grosor de un lápiz y una rata por una de dos centímetros: mientras el acceso siga abierto, el control se transforma en un gasto permanente. Sellamos pasadas de cañería, rejillas, bajo puertas y encuentros de techo con materiales que el roedor no puede roer.

Dónde trabajamos

Desratización y control de roedores en Región Metropolitana y Región de Valparaíso

Atendemos hogares, comercios e industrias en las zonas de más abajo. Si la tuya no aparece, escríbenos igual: coordinamos visitas fuera de zona según disponibilidad.

Región Metropolitana

Cobertura en toda la región.

Región de Valparaíso

Cobertura en toda la región.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan

¿Los cebaderos son peligrosos para niños o mascotas?
Los cebaderos que instalamos son cerrados, se abren con llave y van fijados al piso o al muro, de modo que no se pueden volcar ni arrastrar. El cebo queda dentro, fuera del alcance de manos y hocicos. Además quedan rotulados, para que cualquiera que llegue después sepa qué son y no los mueva.
¿Qué pasa si un roedor muere dentro de la casa y queda el olor?
Puede pasar y conviene decirlo de frente. Por eso las estaciones se ubican en el recorrido que usan para entrar y salir, no al fondo de la propiedad: buscamos que el consumo ocurra cerca de los accesos. Si aparece olor, ubicamos el punto y coordinamos el retiro. También por esto insistimos en el sellado, que es lo que corta el ingreso de los que vienen después.
¿Cuántas visitas toma controlar una infestación?
Un caso doméstico acotado suele resolverse con la instalación y una revisión posterior de consumo. Una bodega, una cocina o un local con presión constante desde el exterior necesita un esquema de revisiones más largo, porque el problema no es solo la colonia que está adentro sino el flujo que llega desde afuera. Después de la inspección te decimos en cuál de los dos escenarios estás.
¿Sirve de algo si mi vecino también tiene ratones?
Sirve, pero cambia el objetivo. Con presión permanente desde una propiedad vecina, un sitio eriazo o un colector, el trabajo deja de ser eliminar una colonia y pasa a ser blindar tu propiedad: sellado fino de todos los accesos y estaciones en el perímetro, para que el roedor que llega no logre entrar. Es una defensa que se mantiene, no un evento que se cierra.
¿Por qué insisten tanto en sellar?
Porque sin sellado el control se transforma en una suscripción. Un ratón pasa por una abertura del grosor de un lápiz y una rata por una de dos centímetros: mientras esa abertura siga abierta, siempre va a llegar uno nuevo a ocupar el espacio que dejó el anterior. Sellar es lo que convierte el trabajo en una solución en vez de un gasto que se repite.