Quiénes somos

Control de plagas hecho con criterio

Blass Control es una empresa chilena dedicada al control de plagas. Atendemos hogares, locales comerciales e instalaciones industriales con tres servicios: fumigación y control de insectos, desinfección y sanitización, y desratización y control de roedores.

Trabajamos con una idea simple: la plaga es un síntoma. Si nadie mira por qué llegó — humedad, una grieta, basura mal almacenada, una despensa abierta — el tratamiento se convierte en un gasto que se repite cada temporada. Por eso cada visita parte con una inspección y termina con una explicación de qué hay que corregir en el lugar.

No trabajamos con recetas fijas ni prometemos milagros. Te decimos qué se puede resolver en una visita, qué necesita más de una, y qué depende de algo que tienes que arreglar tú.

Equipo de Blass Control preparando un tratamiento de control de plagas

Cómo trabajamos

Cuatro cosas que hacemos siempre

No son promesas de marketing: es el orden en que se ejecuta cualquier trabajo que tomamos, sea un departamento o una bodega.

Inspección antes que producto

Antes de aplicar cualquier cosa revisamos el lugar: qué especie es, dónde está anidando y por dónde entró. Una aplicación a ciegas elimina lo que hay hoy y no impide que vuelva en tres semanas.

El tratamiento se ajusta al lugar

No es lo mismo una cocina que una bodega o un departamento con niños y mascotas. El producto, la concentración y la técnica de aplicación cambian según la plaga, el espacio y quién lo ocupa.

Coordinamos con tu operación

En locales y empresas trabajamos fuera del horario de atención cuando hace falta. La idea es resolver el problema sin que tengas que cerrar un día.

Seguimiento, no solo aplicación

Te explicamos qué esperar los días siguientes, qué señales indican que el tratamiento funcionó y cuándo corresponde una segunda visita. Si el problema sigue, escríbenos y lo revisamos.

Lo que nos importa

Nuestros valores

  1. Primero el diagnóstico

    Ninguna visita parte aplicando. Parte identificando la especie, ubicando el foco y entendiendo qué del lugar la está sosteniendo. Aplicar sin ese paso es gastar producto sobre un síntoma.

  2. Las personas primero

    Cada tratamiento se define según quién ocupa el espacio: niños, adultos mayores, mascotas, manipulación de alimentos. Antes de empezar te decimos qué guardar, cuánto ventilar y cuándo puedes volver a usar cada sector.

  3. Producto con criterio

    Más producto no es mejor control. Usamos la técnica que corresponde a cada zona —gel cebo en cocinas, aspersión en perímetros, cebaderos cerrados donde hay roedores— y la dosis medida para el metraje real.

  4. El trabajo no termina el mismo día

    Después de la aplicación queda lo que sostiene el resultado: las recomendaciones por escrito, la revisión de consumo cuando hay cebaderos instalados y responder tus dudas los días siguientes.

Conversemos

Cuéntanos qué está pasando

Describe el problema y el tipo de lugar. Con eso podemos decirte qué servicio corresponde y qué necesitamos ver en terreno.